Si existe peligro inmediato, llama a la línea nacional de emergencias 123 o acude al servicio de urgencias más cercano.
Busca ayuda inmediata ante:
- Dificultad respiratoria intensa, sensación de asfixia o coloración azulada, grisácea o muy pálida.
- Dolor o presión persistente en el pecho, especialmente si se acompaña de sudoración, náuseas, falta de aire o dolor hacia brazo o mandíbula.
- Desmayo, pérdida del conocimiento, convulsiones, confusión repentina o dificultad para despertar.
- Debilidad o adormecimiento súbito de un lado del cuerpo, dificultad para hablar, ver, caminar o coordinar movimientos.
- Sangrado abundante que no se detiene, vómito con sangre o tos con sangre.
- Reacción alérgica grave con dificultad para respirar o hinchazón de cara, lengua o garganta.
- Traumatismo importante de cabeza o columna, quemadura grave, herida profunda o posible fractura expuesta.
- Ideas de hacerse daño o de dañar a otra persona.
En niños
Además de los signos anteriores, requieren valoración urgente la dificultad marcada para respirar, somnolencia o confusión repentina, incapacidad súbita para hablar o moverse, deshidratación grave, convulsiones o una reacción alérgica intensa.
Qué hacer mientras llega la ayuda
- Mantén la calma e indica al operador la ubicación exacta.
- No conduzcas si estás perdiendo el conocimiento, tienes dificultad para respirar o síntomas neurológicos.
- No administres alimentos, bebidas o medicamentos a una persona inconsciente.
- Sigue las instrucciones del servicio de emergencias.
Esta lista no incluye todas las emergencias. Si un síntoma es súbito, intenso, empeora rápidamente o genera preocupación seria, busca atención presencial.
Para situaciones no urgentes
Puedes solicitar orientación mediante consulta médica virtual.
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